Las cubiertas son lo primero que se ve cuando el auto está limpio: si quedan marrones o grises, todo el lavado pierde. La buena noticia es que recuperarlas lleva pocos minutos si seguís dos pasos: limpiar a fondo y acondicionar.
Paso 1: limpiar la cubierta
El color marrón que toma la goma es suciedad y residuos que el shampoo no llega a sacar. Para eso está Ctrl Z, un limpiador de alta acción en espuma pensado para la suciedad severa de neumáticos, gomas y plásticos.
- Mojá la cubierta.
- Aplicá Ctrl Z siguiendo las indicaciones de la etiqueta y dejá actuar unos segundos, sin que se seque.
- Cepillá con un cepillo para neumáticos: vas a ver cómo la espuma sale marrón.
- Enjuagá bien y repetí si la espuma sigue saliendo sucia.
Importante: no uses Ctrl Z sobre metales niquelados, porque los oscurece.
Paso 2: elegir el acondicionador
Con la cubierta limpia y seca, el acondicionador devuelve el negro y la protege. La elección depende de la terminación que te guste:
- Brillante y duradero: Gel Shine, un gel a base de silicona que no se va con el agua.
- Brillante, de base acuosa y no graso: Dark Fluid o New Tire.
- Satinado (negro mate elegante): NTP, con pigmentos negros.
- Satinado o brillante según cómo lo apliques: Hells.
Paso 3: aplicar sin manchar
- Poné una pequeña cantidad en un aplicador de cubiertas o esponja, no directo sobre la goma.
- Distribuí en capas finas y parejas.
- Dejá secar antes de mover el auto, así no salpica la carrocería.
- Si quedó exceso, retiralo con una microfibra que uses solo para cubiertas.
Extra: pasarruedas y chasis
Si querés un trabajo completo, terminá con Hits Bones, que protege pasarruedas y chasis.
¿Cuál es el ideal para tu auto?
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